Ante este escenario, IR Soluciones, Partner Gold de WatchGuard, advierte de que muchas compañías han llegado a un punto en el que sus equipos internos ya no son suficientes para hacer frente a la creciente complejidad de las amenazas. De hecho, el informe refleja que el 54% de las empresas reconoce no disponer de capacidad para monitorizar y responder a incidentes las 24 horas del día, una de las principales demandas en materia de protección.
"La velocidad a la que evolucionan las amenazas hace cada vez más difícil gestionarlas únicamente con recursos internos", explica Rodrigo Martínez, responsable de Ciberseguridad de IR Soluciones, quien considera que la ciberseguridad ha dejado de ser un asunto exclusivamente tecnológico para convertirse en una cuestión estratégica para la continuidad del negocio.
El avance de la digitalización, el uso de entornos cloud, la movilidad corporativa y la incorporación de herramientas basadas en inteligencia artificial han ampliado la superficie de exposición de las empresas. A ello se suma un marco regulatorio más exigente, que obliga a reforzar las medidas de protección y el cumplimiento normativo.
En este contexto, el estudio señala que el 67% de las organizaciones necesita apoyo adicional para afrontar las nuevas exigencias regulatorias, aunque actualmente solo el 48% recurre a proveedores especializados para complementar las capacidades de sus departamentos internos.
La irrupción de la IA también está modificando la naturaleza de las amenazas. Herramientas capaces de automatizar ataques, generar campañas de phishing más convincentes o identificar vulnerabilidades con mayor rapidez están elevando el nivel de riesgo para las organizaciones. Como consecuencia, el 44% de las empresas demanda soluciones de detección y respuesta basadas en inteligencia artificial y el mismo porcentaje afirma estar dispuesto a incrementar su inversión en este tipo de tecnologías.
Desde IR Soluciones defienden un modelo de protección basado en varias capas que combine prevención, detección y capacidad de respuesta, incorporando medidas como la protección del correo electrónico, la gestión de identidades, la monitorización continua, la concienciación de los empleados y sistemas de respaldo y recuperación ante incidentes.
Además, la compañía recuerda que las empresas vascas pueden acogerse actualmente a las ayudas impulsadas por SPRI, que financian hasta el 60% de los proyectos de ciberseguridad, con un máximo de 100.000 euros por empresa, para actuaciones como auditorías, planes de continuidad, simulaciones de ciberataques o implantación de sistemas avanzados de protección.
Las perspectivas apuntan a que la inversión seguirá creciendo. Según el informe, el 75% de las organizaciones prevé aumentar su presupuesto en ciberseguridad durante los próximos dos años, consolidando esta materia como una prioridad estratégica para garantizar la continuidad del negocio frente a un entorno de amenazas cada vez más complejo.




