Estas soluciones permiten automatizar procesos como la atención de llamadas, la gestión de citas y reservas, la resolución de incidencias y determinadas tareas administrativas. De este modo, los profesionales pueden reducir el tiempo dedicado a actividades repetitivas y concentrarse en funciones de mayor valor, como la atención al cliente, el desarrollo de nuevos productos o el crecimiento del negocio.
La compañía ha adaptado estas herramientas a las necesidades de las pequeñas y medianas empresas mediante un modelo escalable y flexible, que permite incorporar usuarios según las necesidades de cada negocio y pagar por el uso de la tecnología sin realizar grandes inversiones iniciales.
“En la pyme vemos la principal oportunidad de la inteligencia artificial para ayudar a las personas. El objetivo es liberar a los empleados de tareas de poco valor para que puedan dedicar su tiempo a aquello que realmente mejora la relación con el cliente y hace avanzar el negocio”, explica Carlos Ortiz, director de Pymes de Vodafone Empresas.
Agentes de IA para automatizar tareas cotidianas
Los agentes de IA pueden aplicarse a situaciones concretas del día a día de las empresas. Un taller mecánico, una clínica o un restaurante pueden, por ejemplo, automatizar la gestión de llamadas y reservas cuando sus profesionales están atendiendo a otros clientes o el establecimiento permanece cerrado.
El agente puede responder de forma inmediata, mantener conversaciones en lenguaje natural, concertar citas y trasladar la información al sistema de gestión de la empresa. Esto permite ofrecer atención permanente, reducir oportunidades comerciales perdidas y evitar interrupciones constantes para los trabajadores.
Los agentes más avanzados también pueden comprender el contexto de cada petición, planificar tareas, ejecutar acciones y coordinarse con diferentes canales y sistemas, como el teléfono, el correo electrónico, la web o las aplicaciones de gestión empresarial.
Empezar por casos de uso sencillos
Vodafone recomienda a las pymes comenzar por casos de uso sencillos y medibles, capaces de generar resultados rápidos. La compañía denomina este planteamiento la estrategia de «la manzana más cercana», que consiste en identificar qué proceso cotidiano consume más tiempo o genera más oportunidades perdidas y aplicar la IA en ese punto.
Los primeros proyectos pueden centrarse en asistentes de productividad, atención telefónica, reservas, elaboración de informes, clasificación de documentos o gestión de consultas e incidencias.
Según los ejemplos aportados por Vodafone, en sectores como la hostelería, la automatización de reservas mediante chatbots puede ahorrar hasta diez horas semanales de trabajo. En el comercio minorista, los sistemas de predicción de ventas y gestión del stock pueden generar mejoras de eficiencia de alrededor del 15 %.
“Para una pyme, la cuestión no es incorporar inteligencia artificial porque esté de moda, sino determinar qué problema de negocio puede resolver y qué retorno va a generar”, señala Ortiz.
La incorporación de estos agentes también puede contribuir a afrontar la falta de profesionales cualificados y de recursos para cubrir todas las áreas del negocio. La IA puede asumir parte de las tareas mecánicas o administrativas que realizan los empleados, mientras los equipos dedican más tiempo a funciones comerciales, creativas y estratégicas.
Un despliegue acompañado y seguro
Vodafone acompaña a las empresas durante el proceso, desde la identificación de los casos de uso y la formación de los profesionales hasta la implantación de las soluciones y la medición de resultados.
La compañía selecciona a sus socios tecnológicos atendiendo a su capacidad para ofrecer soluciones de calidad, operar a gran escala y cumplir la regulación en materia de protección de datos e inteligencia artificial.
Además, Vodafone está reforzando la especialización de su fuerza comercial, formada por alrededor de 1.000 profesionales, para evolucionar desde la venta tradicional de conectividad hacia un modelo de asesoramiento tecnológico adaptado al sector, tamaño y necesidades de cada empresa.
Esta estrategia se complementa con una oferta de ciberseguridad para pymes, que incluye protección de dispositivos móviles, auditorías y servicios de los Centros de Operaciones de Ciberseguridad (SOC).
Las soluciones en la nube y los modelos de pago por uso permiten, según la compañía, que las pequeñas empresas accedan a capacidades tecnológicas comparables a las de organizaciones de mayor tamaño sin tener que adquirir ni mantener grandes infraestructuras.




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