En un contexto económico marcado por el aumento de los costes operativos, la presión sobre los márgenes y mayores exigencias financieras, las pymes españolas continúan dependiendo en gran medida de sus propios recursos para sostener su actividad. En concreto, más del 60% de las pequeñas y medianas empresas sobreviven gracias a sus ahorros, según los datos de 2025 del II Informe de Pymes y Autónomos de España elaborado por Hiscox, compañía especializada en soluciones para empresas y trabajadores por cuenta propia.
Pese a este predominio de la autofinanciación, el informe detecta un incremento progresivo de la financiación externa, que alcanza el 34% en 2025, tres puntos más que en 2023. Este crecimiento refleja una mayor profesionalización financiera de las pymes y una necesidad creciente de liquidez para mantener la actividad en un entorno económico más exigente.
Al mismo tiempo, se observa una reducción del apoyo financiero procedente del entorno personal, que pasa del 23% en 2023 al 15% en 2025, lo que apunta a un posible agotamiento de las redes informales de ayuda tras varios años de presión económica. También desciende ligeramente el recurso a hipotecar la vivienda para sostener la empresa, que pasa del 6% al 5%, lo que podría interpretarse como una mayor cautela patrimonial por parte de los empresarios.
Más financiación externa en el emprendimiento
En la fase de creación de empresas, los ahorros propios siguen siendo la principal fuente de financiación, utilizados por el 73% de los emprendedores. Sin embargo, aumenta el recurso a financiación externa para poner en marcha nuevos negocios, que alcanza el 33% en 2025, seis puntos más que en 2023.
El informe también detecta un mayor peso del entorno familiar en el arranque empresarial, cuya aportación pasa del 7,5% al 14% en dos años. Además, crece el número de emprendedores que hipotecan su vivienda para iniciar su actividad, del 6% al 9%.
Estas cifras reflejan una mayor necesidad de recursos financieros para emprender y una asunción más elevada de riesgos personales, una dinámica que recuerda a la registrada tras la crisis financiera de 2008, cuando el patrimonio personal se convirtió en una de las principales garantías para acceder a financiación.


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