Así lo refleja el informe elaborado por TheCircularLab, el centro de innovación abierta de Ecoembes, y Net Zero Insights, que sitúa la financiación de startups circulares en Europa en 4.900 millones de euros en 2025 a través de 377 operaciones.
El dato supone una corrección respecto a 2024, cuando las grandes operaciones elevaron la inversión hasta los 12.200 millones de euros. Sin embargo, el sector interpreta esta evolución como una señal de madurez y reorganización del capital, más que como una pérdida de interés por la economía circular.
Más exigencia y menos operaciones en fases iniciales
El nuevo escenario está redefiniendo las condiciones de acceso a la financiación. Aunque el número de operaciones se reduce un 43% interanual, el capital se concentra ahora en menos proyectos, pero con mayor desarrollo tecnológico y mejor integración en las cadenas de valor.
En paralelo, el equity supera ya el 50% del total de financiación y se consolida como el principal instrumento inversor. Las fases más tempranas, como pre-seed y seed, registran una caída del 37%, mientras que la participación de corporaciones y programas de apoyo desciende alrededor de un 50%.
Según explica José Luis Moreno, gerente de Innovación de Ecoembes, el principal reto está precisamente en garantizar que las soluciones más innovadoras puedan seguir desarrollándose desde sus primeras fases. “Cuando cae la financiación inicial, lo que está en juego es la capacidad de generar las soluciones que necesitaremos en los próximos años”, señala.
Por su parte, Federico Cristoforoni, cofundador de Net Zero Insights, destaca que el mercado vive un proceso de ajuste y no de retroceso. “Los inversores están siendo más selectivos, pero siguen apostando por los mismos ámbitos estratégicos”, afirma.
España consolida su ecosistema circular
El mercado español evoluciona en línea con Europa. La inversión en startups circulares alcanza los 87,3 millones de euros en 2025, lo que representa una caída del 37%. No obstante, el ecosistema muestra señales de consolidación gracias al aumento de las operaciones de salida, que pasan de una a cinco en el último año.
Este comportamiento apunta a un ecosistema más maduro, donde las startups no solo captan financiación, sino que comienzan también a generar retornos y consolidar sus modelos de negocio.
Sectores como baterías y movilidad continúan liderando el volumen de inversión, mientras que ámbitos vinculados a alimentación, agua y gestión de recursos concentran el mayor número de operaciones.
El packaging se convierte en uno de los grandes focos de inversión
Dentro de la economía circular, el packaging se consolida como uno de los segmentos más dinámicos y estratégicos. En 2025 movilizó cerca de 590 millones de euros, manteniendo una fuerte capacidad de atracción de capital incluso en un contexto más exigente.
La inversión se concentra especialmente en materiales, diseño y producción, áreas que reúnen el 85,5% de la actividad. El foco se desplaza así hacia soluciones capaces de actuar desde el origen del proceso productivo y facilitar modelos de circularidad más eficientes.
El envase primario concentra el 78,4% de las operaciones, reforzando su papel como uno de los elementos más visibles y regulados de la cadena de valor.
En este contexto, los biopolímeros lideran la innovación y representan el 68,4% de las operaciones relacionadas con packaging. Junto a ellos, las soluciones compostables, biodegradables, reutilizables y recicladas continúan ganando protagonismo.
La circularidad se mide ya por su capacidad de ejecución
El informe refleja también un cambio de enfoque en la innovación circular. El mercado ya no valora únicamente el potencial tecnológico, sino la capacidad real de las soluciones para integrarse en procesos industriales, responder a la regulación y escalar de forma operativa.
La economía circular entra así en una fase más ligada a la competitividad empresarial y a la capacidad de generar impacto tangible en las cadenas de valor.




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