Con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, Midas, cadena líder en el cuidado del automovilista, pone el foco en la importancia del mantenimiento adecuado de los vehículos como factor clave para prevenir accidentes laborales, especialmente en el caso de las flotas urbanas. En entornos urbanos, donde la circulación es constante, los trayectos son cortos y las paradas frecuentes, los vehículos están sometidos a un mayor desgaste. Sin embargo, muchas empresas siguen sin aplicar una estrategia de mantenimiento adecuada, lo que incrementa el riesgo de incidencias que pueden derivar en accidentes.
“En ciudad, los vehículos no descansan. Están expuestos a un uso intensivo que exige revisiones más frecuentes. No hacerlo no solo afecta a la operativa del negocio, sino que supone un riesgo directo para la seguridad de los conductores y del resto de usuarios de la vía”, señala José Manuel Rubín, responsable de negocio B2B de Midas.
Los errores más comunes: pequeños descuidos con grandes consecuencias
Desde Midas señalan que una parte importante de los riesgos en flotas urbanas no proviene de grandes fallos, sino de pequeños descuidos en el mantenimiento diario que, con el tiempo, terminan afectando directamente a la seguridad de los vehículos. En entornos urbanos, donde el uso es intensivo y las exigencias de conducción son mayores, estos errores pueden tener un impacto significativo. Entre los más habituales destacan:
- Desgaste de neumáticos: circular con neumáticos en mal estado reduce la adherencia y aumenta la distancia de frenado, lo que disminuye la capacidad de reacción ante imprevistos en ciudad.
- Falta de revisión del sistema de frenos: unos frenos desgastados o mal mantenidos reducen la eficacia de frenado, especialmente en trayectos urbanos con paradas constantes y situaciones de tráfico imprevisibles.
- Problemas en la suspensión: una suspensión en mal estado afecta a la estabilidad del vehículo, comprometiendo el control en maniobras rápidas o ante irregularidades del firme.
- Fallos en la iluminación: una iluminación deficiente limita la visibilidad del conductor y dificulta ser visto por otros usuarios de la vía, especialmente en condiciones de baja luz o climatología adversa.
- Retrasar revisiones periódicas: no seguir los estándares de mantenimiento y revisión de vehículos provoca que pequeñas incidencias evolucionen hacia averías más graves, incrementando tanto el riesgo de accidente como los costes asociados.
Seguridad, operativa y mantenimiento: una misma realidad
El impacto de estos errores no se limita a la seguridad vial, sino que también afecta directamente a la operativa de las empresas. Un vehículo fuera de servicio puede generar retrasos, interrupciones en la actividad y reorganización de rutas, con el consiguiente impacto en la productividad y en la calidad del servicio.
“Muchas veces se separa la seguridad de la eficiencia, cuando en realidad están completamente conectadas. Un vehículo bien mantenido no solo es más seguro, también es más fiable y permite que la operativa diaria se desarrolle sin interrupciones”, añade Rubín.
En este contexto, desde Midas destacan especialmente el papel de Midas Flotas como solución clave para las empresas, al permitir una gestión centralizada, planificada y adaptada del mantenimiento. Este servicio ayuda a anticipar incidencias antes de que se conviertan en averías graves, reduce el tiempo de inactividad de los vehículos y facilita la continuidad del servicio, convirtiendo el mantenimiento en un proceso previsible, eficiente y alineado con la operativa diaria de las flotas




